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domingo, 3 de agosto de 2025

Contribuciones al electrograbado sobre hierro

Leonardo Gomes (Leozito), Poraquê (pez eléctrico), electrograbado sobre hojalata, 18 x 18 cm, 2025


 Contribuciones al electrograbado sobre hierro

Leonardo Gomes y Pablo Delfini, 2025

Nuestra propuesta es presentar de forma sencilla algunos puntos de nuestras investigaciones sobre el electrograbado sobre hierro, con el objetivo de ampliar el debate sobre las formas de grabar metales en la época contemporánea. Es parte de un proyecto de investigación en curso que reúne a los artistas, Pablo Delfini (Grabado Menos Tóxico, UMSA - Argentina) y Leonardo Gomes (Graphica Residual, UFSCar - Brasil), y la investigadora en el área de química, Karina O. Lupetti (UFSCar, Brasil) y busca contribuir a la comprensión del electrograbado - en particular, sobre el metal hierro -, reflexionando sobre los materiales y procedimientos de la técnica a la luz del grabado menos tóxico.

Notas históricas sobre  el electrograbado
Desde los primeros experimentos de Luigi Galvani y Alessandro Volta a fines del siglo XVIII, la electrólisis es investigada en el siglo XIX por varios científicos que inventan métodos como la galvanoplastia (M. H. Jacobi), la electrotyping (Thomas Spencer), entre otros que contribuyeron a su aplicación en el grabado artístico. Recién en la segunda mitad del siglo XX la electrólisis vuelve a considerarse como técnica gráfica por S. W. Hayter del Atelier 17, que la menciona  en su libro “About prints” de 1962 y en los años 80 y 90 es desarrollada como una técnica menos tóxica, sin ácidos ni vapores nocivos para grabar metales. Nik Semenoff y Christine Christos (Revista Leonardo, 1991), Marion y Omri Behr (Electroetch System) y Cedric Green (Galv-Etch) son los pioneros del grabado electrolítico tal como lo conocemos actualmente. En el siglo XXI el español Alfonso Crujera desde su taller en la isla de Gran Canaria, investiga y difunde desde su website, dando talleres y con su libro Manual del grabado electrolítico no tóxico.


Las prácticas tradicionales del grabado electrolítico

Por estar en el área de la electroquímica, la técnica del electrograbado o grabado electrolítico se puede ubicar en el campo de las transformaciones físico-químicas producidas por la electricidad. Se trata de utilizar electricidad para realizar una reacción de óxido-reducción sobre electrodos (que en el caso del grabado son placas de metal) en un medio acuoso, cuya solución líquida se denomina electrolito. A continuación podemos ver algunos materiales y equipos:

Equipo electrolítico

En la tradición gráfica del electrograbado, el electrolito utilizado es una solución de sulfato metálico correspondiente al metal a grabar. Por ejemplo, para grabar una placa de cobre, sulfato de cobre; para grabar zinc, sulfato de zinc; y, siguiendo la lógica, para grabar hierro, sulfato de hierro. La elección de utilizar una solución del mismo metal se hace porque, al mantener el metal en esta solución, las reacciones espontáneas tienden a no ocurrir. Como ocurre en los procesos del aguafuerte, a través del grabado del cobre con mordiente de cloruro férrico (FeCl₃), en el que la reacción de corrosión tiende a ocurrir de forma espontánea. Sin embargo, cabe destacar que depende de factores de concentración y temperatura, entre otros. En el lenguaje del grabado, al sumergir la placa de cobre en una solución de cloruro férrico, ésta se “muerde”, es decir, se corroe o se oxida. Con el uso, el mordiente pierde su resistencia a la corrosión. En química, esta reacción se denomina reacción espontánea, a diferencia de la reacción no espontánea, que se produce debido a una fuerza externa, como la electricidad.

En electrograbado, en general, se evita utilizar una sal diferente del metal a grabar para no provocar simultáneamente dos tipos de reacciones: espontánea (provocada por afinidad química entre diferentes metales) y no espontánea (inducida por la corriente eléctrica). Al utilizar una solución electrolítica que contiene la sal correspondiente al metal de la placa, el proceso tiende a presentar mayor estabilidad química, ya que el equilibrio iónico se ve favorecido por la presencia de los mismos cationes metálicos (iones con carga positiva). Esto reduce la aparición de reacciones secundarias no deseadas y la formación de residuos. La corriente eléctrica obliga a los electrones a moverse, lo que permite un mayor control del grabado. Según los principios de Faraday (1791-1867), la cantidad de metal corroído en el ánodo es igual a la depositada en el cátodo, siendo proporcional a la corriente eléctrica aplicada. En sistemas bien equilibrados, la solución electrolítica puede permanecer relativamente estable, pero cambios en la composición o el pH de la solución pueden provocar la precipitación de compuestos metálicos, formando el llamado lodo electrolítico.


Contribuciones acerca del grabado electrolítico sobre hierro

Según nuestras investigaciones y experiencia, en condiciones generales, la correspondencia entre el metal y su sal funciona bien para el cobre y el zinc, pero no para el hierro, debido a las diferencias en la estabilidad química de sus iones. En el caso del cobre (Cu), por ejemplo, al utilizar una solución de sulfato de cobre (CuSO₄), los electrones (e⁻) liberados en el ánodo tienden a inducir la migración de cationes Cu²⁺ a través de la solución hacia el cátodo (-), impulsados ​​por la corriente eléctrica. En el ánodo, donde se encuentra la matriz de grabado, se produce la oxidación del cobre metálico (Cu⁰), que libera dos electrones a la solución electrolítica: Cu⁰ → Cu²⁺ + 2e⁻. En el cátodo, polo negativo, los iones Cu²⁺ se reducen a cobre metálico y se depositan en el electrodo: Cu²⁺ + 2e⁻ → Cu⁰. En el caso del zinc (Zn), el proceso es similar: se utiliza una solución acuosa de sulfato de zinc (ZnSO₄). En el ánodo, el zinc metálico (Zn⁰) se oxida, liberando iones: Zn⁰ → Zn²⁺ + 2e⁻, que posteriormente se reducen en el cátodo, volviendo a la forma metálica: Zn²⁺ + 2e⁻ → Zn⁰. En ambos procesos, los iones metálicos eliminados del ánodo pasan a través de la solución electrolítica y se depositan en el cátodo, lo que tiende a mantener la solución estable, con poca o ninguna formación de lodos.

Electrograbado en zinc y en cobre
(ilustración de Leonardo Gomes)

Aunque los procesos de cobre y zinc generalmente mantienen una solución estable, pueden formarse lodos, especialmente al aumentar el pH (acumulación de iones OH⁻) o al aumentar la temperatura. En el caso del zinc, la reacción con el dióxido de carbono del aire puede generar carbonato de zinc, un compuesto insoluble que también precipita. Aun así, en condiciones controladas, estos sistemas tienden a producir poco lodo. A veces es necesario reemplazar el agua evaporada, especialmente si la solución está descubierta. Por ello, algunos artistas e investigadores afirman que la solución “no se agota”, lo que requiere cautela, ya que influyen en el proceso factores como la concentración, la temperatura, el tipo de electrodo y el tiempo de uso. El hierro tiende a generar más lodos e inestabilidad durante el electrograbado.


Notas sobre el proceso electrolítico del hierro

El proceso electrolítico del hierro es más complejo debido a su tendencia a formar lodos. En el ánodo, el hierro se oxida (Fe⁰ → Fe²⁺ + 2e⁻), pero los iones Fe²⁺ liberados en la solución pueden sufrir una mayor oxidación (Fe²⁺ → Fe³⁺ + e⁻), especialmente en presencia de oxígeno y agua, formando óxidos e hidróxidos de hierro de baja solubilidad. Esto favorece la precipitación de compuestos sólidos (lodos). Dos diferencias principales distinguen al hierro del cobre y del zinc: 1) sus iones pueden existir en dos estados de oxidación (Fe²⁺ y Fe³⁺), mientras que Cu²⁺ y Zn²⁺ son más estables; y 2) el hierro es más reactivo al oxígeno, lo que facilita la formación de Fe³⁺ e hidróxidos insolubles.

Electrograbado en hierro
(ilustración de Leonardo Gomes)

¿Por qué utilizar sal de mesa y no sulfato de hierro?

Como se mencionó anteriormente, es común en electrograbado utilizar la sal correspondiente al metal a grabar. Sin embargo, el sulfato de hierro (FeSO₄) difiere significativamente del sulfato de cobre o zinc en el proceso electrolítico. Incluso utilizando la propia sal del metal, el hierro tiende a sufrir una oxidación adicional en la solución electrolítica, especialmente en medio acuoso y en presencia de oxígeno, intensificando la formación de lodos. En electrograbado, el sulfato de hierro se utiliza generalmente en altas concentraciones, entre 150 y 250 g/L de agua, para asegurar la conductividad y la eficacia en la corrosión de la matriz de hierro. Sin embargo, esta alta concentración empeora la inestabilidad química de la solución. A medida que se genera Fe²⁺ en el ánodo, algunos de estos iones se oxidan a Fe³⁺, principalmente con un aumento del pH o con la entrada de oxígeno. Este proceso favorece la precipitación de óxidos e hidróxidos de hierro, compuestos poco solubles, que se acumulan como lodos en el fondo del contenedor.

Además, el sulfato de hierro heptahidratado (FeSO₄ 7H₂O), con su alta proporción de oxígeno en la estructura, contribuye aún más a esta oxidación no deseada. La solución, que inicialmente tiene un color verde claro, tiende a oscurecerse con el uso, adquiriendo un tono marrón opaco que dificulta la observación visual del proceso. Al finalizar la electrólisis es común observar una cantidad importante de lodos, lo que contrasta con los procesos realizados con cobre o zinc, que tienden a generar soluciones más estables y limpias.

En general, en los textos que tratan sobre el grabado electrolítico, no se encontró referencia al problema del sulfato de hierro que produce una cantidad significativa de lodos, lo que refuerza la necesidad de una comprensión más profunda de los límites y desafíos del uso de sulfato de hierro en altas concentraciones, especialmente en lo que respecta a la durabilidad de la solución y el control de residuos. En este sentido, pensamos en contribuir al debate que ya se ha desarrollado sobre la técnica, difundido por importantes autores y artistas en la actualidad (GREEN, 2004; 2013; CRUJERA, 2008; CHAVARRÍA, 2010; 2014; MIRANDA, 2022).

Si bien el uso de sal de mesa (cloruro de sodio) en el grabado en metal no es nuevo (CHAVARRÍA, 2010; 2014; POGUE, 2012), nuestro enfoque enfatiza en dos aspectos específicos: la baja concentración de la solución y la relación con la formación de lodos en el electrograbado en hierro, incluso cuando se utiliza sulfato de hierro. En pruebas prácticas, una concentración de 6 a 10 g/L de cloruro de sodio ha demostrado ser altamente eficiente en el grabado en hierro, tanto para la producción de líneas (aguafuerte) como para áreas tonales (aguatinta). Además, esta concentración tiene una ventaja importante: minimiza la liberación de gas cloro, manteniendo la exposición a compuestos tóxicos en niveles muy bajos. Operando con corriente continua (c.c.) y amperajes entre 0,5 y 1 A, los resultados obtenidos fueron técnicamente precisos y artísticamente expresivos, como en los métodos calcográficos tradicionales.

Otros factores relevantes son la solubilidad y el coste de los electrolitos. El sulfato de hierro tiene baja solubilidad en agua y es más caro en comparación con la sal de mesa, además de generar una mayor cantidad de lodos durante el electrograbado. Su cadena de producción y los riesgos ambientales asociados a su eliminación también tienen el potencial de generar un impacto ambiental más significativo. La solución electrolítica de cloruro de sodio tiende a permanecer químicamente más estable, con menor formación de lodos y mayor eficiencia en el proceso electroquímico. Los iones cloruro (Cl⁻) ayudan a estabilizar los iones de hierro (Fe²⁺) en solución, reduciendo la precipitación de hidróxido. Además, el proceso con agua y sal es más económico, sostenible y reutilizable. Después de algunos ciclos de uso, es posible filtrar la solución y utilizar los óxidos e hidróxidos formados como pigmentos para tinta gráfica. La solución filtrada puede reponerse con sal y reutilizarse en electrograbado, promoviendo un ciclo de uso eficiente y con bajo impacto ambiental.



Consideraciones finales

Dados los puntos presentados, observamos que el sulfato de hierro no demostró la misma eficiencia en el electrograbado sobre hierro que ocurre con el sulfato de cobre sobre cobre o el sulfato de zinc sobre zinc, debido a la mayor tendencia a formar lodos, resultado de la menor estabilidad de los iones de hierro en solución. En este contexto, la solución de agua y sal de mesa demostró ser una alternativa más estable, económica, segura y sostenible, con baja generación de residuos y gases. Su uso controlado, especialmente en concentraciones de 6 a 10 g/L, evita la formación excesiva de lodos y permite un proceso eficiente y técnicamente satisfactorio. Aunque tanto la sal como el sulfato de hierro son ecotóxicos si se eliminan de forma inadecuada, el impacto ambiental de la sal es considerablemente menor cuando se utiliza en bajas concentraciones.

Con nuestro estudio buscamos contribuir al debate técnico y artístico en torno al electrograbado sobre hierro, considerando aspectos como la toxicidad, la seguridad y el coste, sin sacrificar la calidad gráfica y expresiva del proceso.

Pablo Delfini, planchas de hojalata electrograbadas, 2024

Referencias


ATKINS, P.; JONES, L. Princípios de Química: questionando a vida moderna e o meio ambiente. Porto Alegre: Bookman, 2006.

AZEVEDO, F. A.; CHASIN, A. A. M (Org.). As bases toxicológicas da ecotoxicologia. São Carlos: RiMa, 2003.

CRUJERA, A. Manual del grabado electrolítico. Las Palmas de Gran Canarias: Obrasocial La Caja de Canarias, 2008. 

DELFINI, P. Grabado Menos Tóxico: el libro del blog. Buenos Aires: Pablo Delfini, 2022. 

GOMES, L. G. Mokulito: “litografia em madeira” & a arte da gravura menos tóxica. São Carlos: Ed. do Autor, 2024.

GREEN, C. Métodos electrolíticos en grabado. In: FIGUEIRAS, E. El grabado no tóxico: nuevos procedimientos y materiales. Barcelona: Publicacions i Edicions Universitat de Barcelona, 2004.

_________. Green Prints. 8ª ed. Francia: Ecotech Design, 2013.

HERNÁNDEZ-CHAVARRÍA, F. Sacrifício metálico: Agua salada y grabado en acero inoxidable, aluminio o hierro. ¡ Nada más barato! In: El Artista, nº 7, diciembre, 2010, 90-97.

________. Un mordente, un electrolito y grabado en cualquier metal. In: El Artista, nº 11, diciembre, 2014, 181-188.

MIRANDA, A. Electrólisis en las artes: grabado y mucho más… Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba. Taller general de Imprenta, 2002  

POGUE, D. Printmaking Revolution: new advancements in technology, safety, and sustainability. New York: Watson-Guptill Publications, 2012.


Leonardo Gomes (Leozito), BOB el mùsico, electrograbado sobre hojalata, 19 cm (diámetro), 2024

Leonardo Gomes (Leozito), Exposicón doble electrograbado (aguafuerte), impresión botánica para electrograbar hojalatas,
11,5 x 7,5 cm, 2024


Pablo Delfini, Hojas
electrograbado sobre hojalata, impresión en relieve, 2024



Pablo Delfini, plancha de hierro 
en proceso de electrograbado, 2025



Leonardo Gomes (Leozito), Tabla de corrosión electrolítica,
electrograbado sobre hojalata, 6 x 4 cm, 2024




martes, 13 de abril de 2021

Grabado electrolítico con hojalata

Según el Diccionario de la Real Academia Española "hojalata" viene de hoja de lata y es una lámina de hierro o acero, estañada por las dos caras.
Wikipedia amplía la información diciendo que es un producto laminado plano, constituido por acero (con un contenido en carbono entre 0,03% y 0,13%), recubierto por una capa de estaño.

La composición de la hojalata es la siguiente (del exterior al interior):

  • Película de aceite
  • Película de pasivación
  • Estaño libre
  • Aleación Fe Sn2
  • Acero libre.

Se trata de un material ideal para la fabricación de envases metálicos debido a que combina la resistencia mecánica y la capacidad de conformación del acero con la resistencia a la corrosión del estaño. Se trata de un material ideal para la fabricación de productos de complemento, a disposición de los clientes, toda una gama de tapones, tachas, manijas, hondas, tapaderas y botes metálicos para alimentos, producidos sintéticos, aceites y derivados.

Mientras la hojalata fue un elemento habitual para la fabricación de herramientas de cocina, juguetes, menaje, etc. la profesión de hojalatero era habitual. Su facilidad de manejo es obvia ya que puede ser cortada con tijeras de una forma y tamaños específicos.


Recuerdo que desde mi época de estudiante de grabado en los años 80 del siglo XX, vengo desarmando latas de aceite o de solventes para grabar la hojalata al aguafuerte. En aquellos años las protegía con pintura asfáltica y grababa con ácido nítrico para luego hacerlo de manera menos tóxica con el mordiente salino que uso para hierro: sulfato de cobre, sal de cocina, vinagre y agua. Recién el año pasado grabé pequeñas planchas de hojalata de latas de aceite con la técnica del grabado electrolítico. Como electrólito usé sulfato de hierro y agua y como bases protectoras tanto tinta de grabado como materiales grasos de dibujo. Las líneas grabadas con diferencia de tiempo de corrosión quedaron diferenciadas de acuerdo a la menor o mayor profundidad. En cambio el aguatinta con la técnica de electrotinta (metal descubierto sin trama protectora) no funcionó muy bien ya que no dió diferencia de valor de grises, quedando un gris oscuro parejo que para hacerlo más atractivo lo bruñí logrando efectos de mezzotinta.

Comparto acá las pruebas de estado con anotaciones técnicas y fotos del proceso de trabajo electrolítico y al final el link a la página de Alfonso Crujera donde nos enseña sobre la teoría y práctica del grabado electrolítico no tóxico.


Prueba de estado con apuntes técnicos

Dibujo con la punta de acero

Lado posterior de la plancha de hojalata de una lata de aceite de oliva

Fuente de alimentación conectada al electrólito

Enguaje de la hojalata en procesos del grabado

Prueba de estado con apuntes técnicos

Hojalata lista para grabar

Uso del bruñidor de acero

Prueba de estado del bruñido
Prueba de estado con apuntes técnicos


Comparto acá el link de la website de A. Crujera referido al "Grabado electrolítico fácil":
http://es.crujera.com/publicaciones/articulos/grabado-electrolitico-facil/


Pablo Delfini

Abril de 2021


miércoles, 2 de enero de 2019

Grabado anodico de bajo voltaje

Hoy es 2 de enero de 2019, comienza un nuevo año y no quiero dejar de publicar los últimos grabados del año 2018.
Luego de terminar la residencia taller de Grabado electrolítico no tóxico con el Maestro A. Crujera en su taller de Gran Canaria ( 5 al 16 de noviembre ) comienzo en Buenos Aires a buscar todos los insumos necesarios para grabar metales con esta fascinante técnica.
Comienzo grabando líneas sobre barniz duro, electrotinta de mordida abierta y algunas reservas de lápiz de cera en dos planchas de cinc y una de hierro.
Luego del proceso de impresión de pruebas de estado, remordidos y bruñidos, realizo la edición con chine collé y vuelvo a comprobar la precisión de la talla huecograbada por electrólisis, realmente es una de las ventajas técnicas que aporta la técnica junto con el método y materiales menos tóxicos a la hora de trabajar en nuestros talleres conociendo los riesgos y tomando los recaudos necesarios para lograr el desarrollo de una actividad de producción artística sostenible.
El título de esta publicación, "Grabado anódico de bajo voltaje", remite al Manual de Grabado Electrolítico no tóxico de A. Crujera donde comenta que esta denominación sería más adecuada (aunque un poco larga).

Comparto acá el link de la website de A. Crujera referida al "Grabado electrolítico fácil":
http://es.crujera.com/publicaciones/articulos/grabado-electrolitico-facil/

Pablo Delfini
2019
Grabado electrolítico, chine collé (plancha de cinc)
Grabado electrolítico, chine collé (plancha de cinc)
Grabado electrolítico, plancha de cinc
Grabado electrolítico, chine collé (plancha de cinc)
Grabado electrolítico,cátodo y ánodo (plancha de cinc)
Grabado electrolítico, prueba de estado (plancha de cinc)
Grabado electrolítico, chine collé (plancha de hierro)
Grabado electrolítico, chine collé (plancha de hierro)
Electrólisis
Grabado electrolítico (plancha de hierro)

domingo, 30 de diciembre de 2018

Taller de Grabado electrolítico de Alfonso Crujera

En noviembre de 2018 hice una Residencia Taller de "Grabado Electrolítico no tóxico" con el Maestro Alfonso Crujera, en la isla de Gran Canaria, en su hermoso y gran Espacio taller frente al mar.
El Maestro Crujera en su excelente Manual (*) comenta que le gustaría llamar a la técnica "Grabado anódico de bajo voltaje", como lo hacen algunos investigadores.
En el Taller realicé grabado electrolítico no tóxico en cobre, cinc y hierro. Si bien son más usados el cobre y el cinc en Europa, el Maestro Crujera tuvo la gentileza de enseñarme  a grabar electrolíticamente también en hierro, un metal muy usado en mi región (Argentina, Sudamérica, Latinoamérica).
Para cada metal usamos el electrolito adecuado (sulfatos de cobre, cinc y hierro), bases protectoras al aceite y acrílicas al agua (fue mi primera vez con el famoso "Lascaux hard resist" y realmente se nota la diferencia con los barnices acrílicos argentinos, aunque no abismal, solamente el Lascaux es un barniz fabricado especialmente para grabado calcográfico y es indudablemente más "elástico" y menos duro que otros barnices acrílicos.... pero si no lo tienes puedes trabajar con el que tengas y respetar las limitaciones.)
Es especialmente interesante la tinta de grafito de Graphic Chemical & Ink, extendida con rodillo sobre la plancha de metal y abierta con el aceite alemán Leinos, dibujando trazos expresivos e inesperados.
La técnica de aguatinta "electrotinta", sin trama o con trama y con los tiempos de exposición que ofrecen grises más o menos intensos y con la regularidad y seguridad de las pruebas que confirman que no podemos equivocarnos.
Tiene el grabado electrolítico justamente esa posibilidad de probar tiempos, voltajes y distancias y saber que son estables y repetibles siempre.
 Lo que más me atrajo para trabajar con grabado electrolítico es la manera perfecta de incisión en la matriz de metal. Ese corte recto y preciso que produce la electrolísis y que permite una edición de pruebas sin "líneas calvas" a la vista.
Alfonso Crujera es un gran Maestro referente del Grabado electrolítico internacional y para mí fue un gran honor y placer conocerlo y aprender de su generosidad a la hora de impartir tantos conocimientos nuevos para mí.

La página web de A. Crujera nos permite conocer su obra y técnica:
http://www.alfonso.crujera.com/

Pablo Delfini, diciembre 2018

(*) Crujera Alfonso, "Manual de Grabado electrolítico no tóxico", 2008, Edición Alfonso Crujera
http://es.crujera.com/publicaciones/libros-2/manual-del-grabado-electrol/

El Taller de A. Crujera en la isla de Gran Canaria frente al mar.
A. Crujera (izq.) y yo (P. Delfini) trabajando con un cinc
La gran cubeta del Taller
Plancha de cobre y prueba de estado
Plancha de cinc y prueba de estado
Prueba de estado de una plancha de hierro
Prueba de estado de una plancha de cinc
Plancha de cobre entintada en relieve

viernes, 20 de enero de 2017

La electricidad, la luz y la imagen impresa, por Cedric Green

La electricidad, la luz y la imagen impresa  
Una breve historia de los orìgenes de los mètodos fotogràficos y electrolìticos en el grabado.

Por Cedric Green

“El entusiasmo que suscitan, entre grabadores, las técnicas de fotograbado y el creciente interés por los métodos electrolíticos se acompaña, frecuentemente, de la creencia en que estos procedimientos son de nuevo cuño. Algunos investigadores que afirman hallarse ante “nuevos conceptos” o invenciones  que, en realidad, son adaptaciones de métodos inventados hace más de un siglo. (…..)”


Seguir leyendo en el siguiente link:

http://www.greenart.info/history/HistoryC.htm

Description of early arrangement for elecrolytic 'engraving' by Thomas Spencer 1841

Charles V Walker - title page of 1855 book on Electro Etching
 
diagram of equipment for Galv Etch - Cedric Green